Noviembre 1, 2010
Las muchas muertes del periódico

Si prestas atención al estado actual de los medios de comunicación sabes que la muerte de las publicaciones impresas, especialmente el periódico, es inminente. El formato del diario está a punto de desaparecer, o ya desapareció, aseguran los promotores de nuevas tecnologías, en especial aquellos enamorados de la era digital. Excepto que nada de lo que dichos comentaristas aseguran es realidad.

El diario ha estado desapareciendo desde la invención del radio. ¿Quién necesita leer cuando puede simplemente escuchar? La siguiente gran amenaza fue la televisión, nuevamente la prensa impresa triunfó. Desde hace dos décadas, la llegada de la Internet ha amenazado con destruir lo que sus antecesores no lograron y debido a que la industria del periódico actualmente experimenta una crisis sin precedentes, un gran número de analistas se han apresurado a otorgar la victoria a los sitios de noticias de la red. Parte del argumento para explicar lo anterior se basa en las estadísticas de lectores de periódicos en Estados Unidos que indican una disminución de casi un 50 por ciento. La parte de esa información que nadie menciona es que ese descenso no sucedió de la noche a la mañana sino a lo largo de 50 años, es decir que el número de personas que hoy en día lee un periódico regularmente era el doble hace cinco décadas. Si consideramos que la llamada supercarretera de información alcanzó popularidad hace apenas dos décadas, resulta ilógico asumir que los lectores han abandonado los periódicos a favor de los sitios de Internet.

Si un gran número de personas ha dejado de leer periódicos y tampoco está leyendo las noticas en Internet, ¿qué están leyendo? La pregunta me recuerda al ensayo de Armando Bartra titulado Globos Globales: 1980-2000 (diciembre 2001) en el que analiza la desaparición de la historieta o comic mexicano. “Los mexicanos no hemos dejado de leer historietas para leer otra cosa, simplemente hemos dejado de leer,” escribe Bartra. “El derrumbe de los monitos es una catástrofe civilizatoria. En el México del fin del milenio el lector es una especie en extinción.” Me atrevería a proponer que la crisis actual de la industria de publicaciones impresas originó por la misma causa. Los lectores no han cambiado de medio, simplemente han ido desapareciendo, en parte por la falta de fomento de la lectura, en parte por la falta de oferta de una lectura interesante, la cual se extiende a todos los medios, impresos y digitales. ¿Alguien recuerda una conversación reciente en la que una persona haya mencionado haber leído algún artículo interesante? Recuerdo varias ocasiones en las que amigos con los que platicaba mencionaron haber leído cadenas de correo sobre milagros y chistes, pero ninguna en que se haya mencionado un artículo de noticias.

Tampoco es probable que la mayoría de los mexicanos obtengamos nuestras noticias de la televisión. Al menos que sea un fenómeno alarmante como mineros atrapados, un asesinato, un huracán, o una epidemia, la mayoría de las personas en nuestro país no parece estar informada sobre los acontecimientos diarios. En la víspera de las elecciones presidenciales del 2006 en México, el ex-presidente Luis Echeverría fue arrestado por ordenar los asesinatos de estudiantes protestantes en 1968, el evento conocido como la masacre de Tlatelolco. Fue, sin lugar a duda, una acción meramente política por parte del entonces presidente Vicente Fox, sin embargo desde ese día hasta hoy difícilmente encuentro a un mexicano enterado de tal evento, aun cuando aseguran que esos días estaban pendientes de los noticieros. Un ex-presidente mexicano fue arrestado por genocidio, y un gran número de mexicanos no está enterado al respecto. No es necesario buscar más evidencias de la falta de interés en obtener información que experimenta nuestra nación para entender la situación crítica en la que se encuentran las publicaciones periódicas.

Aun así, el aspecto más alarmante sobre la posible desaparición de los diarios es el cinismo implícito con el que la noticia es promovida por los autores de múltiples publicaciones digitales, a manera de campana de victoria. Pareciera que dichos analistas desconocen la frase repetida por todos los periodistas que dicta “si quieres saber que reportará CNN en la noche, lee The New York Times en la mañana.” Más del 90 por ciento de las noticias en televisión, radio e Internet originan en un medio impreso. No es sorprendente, por lo tanto, que a finales de octubre del 2010, Nick Denton, fundador de Gawker Media, una de las compañías de comunicación más exitosas e influyentes de la Internet, anunció la transición de sus sitios de blogs a un formato más parecido al de las revistas de noticias.

“Me salgo de los blogs,” declaró haciendo énfasis en la inferioridad del formato. “No quiero seguir siendo la cadena de blogs número uno. Eso es como ser el rey del patio de recreo.”

Denton se refiere a la diferencia en cantidad de lectores de sus sitios por mes (17.3 millones) y los del periódico más leído en Estados Unidos, The Wall Street Journal (62.8 millones) y a la creciente percepción del publico que los blogs son cosa del pasado.

“Escribir un blog se ha vuelto algo demasiado anticuado,” asegura Ben Smith, escritor del sitio Político, a Jessica E. Vascellaro de The Wall Street Journal. “Es como escribir en caligrafía o algo parecido.”

La iniciativa de Denton al adoptar un formato más tradicional tiene como objetivo principal fomentar la creación de artículos originales. La mayoría de los blogs hoy en día no hacen más que re-publicar, o re-postear, contenido de otros medios sin aportar nada nuevo por lo que la única manera de sobresalir es produciendo contenido de calidad y exclusivo. En otras palabras, para ser competitivo en la era digital, es necesario imitar el modelo del medio que lo inició todo, el periódico.

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Por Luis Saavedra.

El autor estudió periodismo en The University of Texas-Pan American. El contenido de este artículo es propiedad del autor, copiarlo es señal de que no eres capaz de pensar en algo original por ti mismo.